Cristina Pedroche y sus tópicos

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Instituto de Medios Sociales. Todavía con las uvas a medio digerir y un pedroche en el estómago de tanto turrón y tanto polvorón, esta Nochevieja las redes sociales nos han vuelto a demostrar que representan la auténtica libertad de expresión y que los medios tradicionales dependen cada vez de dar el campanazo en las redes para conseguir la ya llamada audiencia social. Los contenidos televisivos esperan ahora una retroalimentación inmediata en las redes, donde las audiencias expresan aquello que antes berreaban a la pantalla pero que nadie escuchaba. Obviamente, eso no es periodismo; pero sí opinión. No es periodismo porque ni los datos están contrastados, ni son necesariamente informativos, ni poseen demasiado rigor, ni los escriben periodistas. No es periodismo, pero es opinión; y esa opinión, cuando se hace viral y llega a los filtros de una redacción, puede acabar convirtiéndose en noticia.

España, por ejemplo, consideró que lo más importante que pasaba esta Nochevieja era el vestido de Pedroche y, por eso, la convirtió a ella y a sus cuatro hilos en un trending topic que acabaría siendo noticia. Desde luego, no hay duda de que el objetivo está cumplido y que si lo importante es que hablen de mí, ya sea para bien o para mal, ¡ole tus pedroches! Sin embargo, la transcendencia social de casos como el tuyo va mucho más allá de lo que lo que dejan ver tus transparencias y tus declaraciones de que nadie te obliga a hacer ni vestir nada. ¡Solo faltaba! Va más allá, Cristina, porque con tu trabajo –con solo el tuyo- estás denigrando el de todas aquellas mujeres –y también hombres- que han luchado durante años para que a las personas se les valore por lo que saben hacer y no por lo que saben enseñar. Si eres una profesional no tienes ninguna necesidad de salir con medio culo al aire en pleno diciembre para demostrarnos que sabes dar las campanadas y que lo puedes hacer bien. Si vales tanto por lo que sabes hacer como por lo que Dios te ha dado, nos das las uvas y el resto lo enseñas en tu casa, porque para dar la campanada ya está el reloj. Quiero ver-tele, no vértelo, y, sí, Cristina, haces daño a la mujer y exaltas la vulgaridad. Imagínate a tu compañero en pajarita y calzoncillos; sería ridículo, ¿verdad? Pues lo mismo en tu caso, porque la igualdad consiste solo en eso, en ser iguales. Serías trending topic, pero también un tópico que denigra el avance de la sociedad. Has buscado que se hable de ti y yo opino.

José Sixto García