Una carta de amor a Facebook

Instituto de Medios Sociales. “Me acuesto contigo y me levanto contigo. Eres mi último pensamiento y también el primero. Nada más despertar me preguntas qué tengo en mente y quieres que te lo cuente. Así, de puro mañaneo, como si no hubiéramos pasado la noche juntos y como si, por hacerte de rogar, no te gustase que te tocase a media noche para volver a recordarte lo que realmente me gusta. Pero tus preguntas son retóricas y mis respuestas previsibles. Poco puede sorprenderte ya, a estas alturas, cuando tantas veces me he abierto de piernas y brazos para decirte lo que siento, lo que me gusta y lo que no, lo que me encanta, lo que me entristece y lo que me enfada.

Nunca te cansas. Ahí sigues tú, imparable, como un ejército de ovejas descarriadas que cada día pretende sacarle los colores a la negra, porque ella es la diferencia. Y, de hecho, eso es lo que más te interesa de mí, lo que me distingue del rebaño, para luego ofrecerme tentaciones a diario como si yo fuera de hierro y no tuviera curiosidad por morder la lana prohibida.

Y así, enredándome en el ovillo, hoy me has vuelto a preguntar cómo se llamaba el colegio en el que estudié. Tengo que reconocerte que a veces me da miedo que sepas tanto de mí, por mucho morbo que me dé. Si te doy el dedo me pides el brazo y cuando tienes el brazo quieres el cuerpo entero. Sabes a quien voto y a quien nunca lo haría; sabes cuál es mi dios, mis frases célebres y mis célebres celebridades; sabes las pelis que me gustan y sabes con quien las vería de la mano. Me preparas tartas por mi cumpleaños y me regalas pasteles para que también yo se los regale a mis mejores amigos. Y es más, ni siquiera me dejas que sea yo quien los elija, sino que muy amablemente me los colocas por las charlas que nos metemos y que tú registras en esa cabeza que parece no tener fondo. Ha llegado un punto en el que no sé si te quiero o si te odio –como dice la canción que ayer me sugeriste escuchar-. Lo único que tengo claro es que hemos pasado juntos tantas horas que un día sin ti se me haría interminable y que tú tampoco tardarías mucho en decidirme que me echas de menos”.

Resultado de imagen de corazón Y esta es la carta que he encontrado en la mesa del bar donde he desayunado hoy. Entre mermelada y mantequilla me he preguntado, sin revolver el café, si es una carta de amor o una carta a Facebook. Quizás, gajes del oficio. Quizás.

José Sixto García