#postureo en redes sociales

Instituto de Medios Sociales. Si una palabra define la actividad de los usuarios en redes sociales durante este verano, esa es, sin duda, el postureo. El verbo posturear ya se ha incorporado con fuerza al español, como ese neologismo que hace referencia a la adopción de hábitos, poses, conductas y actitudes que responden más a apariencia que a convicción.

Pero, claro, para que el postureo se pueda mostrar en todo su esplendor necesita mucha imagen y poco cuento. De ahí, el éxito de las redes fotográficas como Instagram, que va camino de alcanzar los 420 millones de usuarios. Es una red eminentemente móvil que sustenta su éxito en el aquí te pillo, aquí te mato, sin que esto desmerezca que ese postureo sea guionizado y poco amigo del en vivo y en directo. De hecho, Instagram y Pinterest son las redes que más crecen entre los españoles, con un 25% y 19% de usuarios respectivamente. Es una red femenina, o por lo menos que gusta más a las mujeres, mientras que a ellos Twitter les sigue convenciendo más, según datos del estudio Social Media 2015 elaborado por la OBS.

Ahora bien, no cualquiera puede ser un fiera en eso del #postureo y también en la red hay mucho paleto suelto. Sí, como aquellos ochenteros de tenis y pantalón de pinzas que posaban en la barra del bar, pero que ahora lo hacen #sinfiltros. Lo primero que hay que tener para posturear bien es pasta. Sin money tienes más posibilidades de dar el cante que de dar la nota. Lo segundo, una colección de ropa que te permita no repetir ni un calcetín en dos fotos. Bueno, calcetín, nunca. Es el tercer pecado capital. El posturas tiene que remangar el pantalón con mínimo dos vueltas (con menos de dos se considera paleto). Lo que nunca puede faltar es una copa de balón que contenga cualquier cosa que simule un gin tonic con arándanos. Como quinto pecado, que nunca se te vea solo. Rodéate de gente que posturee como tú. Todo suma. Cometerías el sexto pecado si no pusieras fotos de todo lo que comes, pero, eso sí, siempre tiene que ser algo con tanto diseño que dé pena meterle el tenedor. No olvides el séptimo pecado, que no por último es menos importante. Nunca, nunca puede faltar una imagen en un barco. Da igual si el yate es tuyo, si lo has robado o alquilado, pero ponte en plan Titanic y pon cara de que podrías tragarte todo el agua del mar.

 José Sixto García