El agradecimiento de las marcas

Instituto de Medios Sociales. Agradecer es eso que la RAE define como sentir, mostrar gratitud o dar gracias y eso que la sabiduría popular ha transformado en el refrán de que es de bien nacidos ser agradecidos. Como suele ser más sabia la gente que los diccionarios, no le quito la razón a los académicos, pero le doy un aplauso (y un morreo) al refranero. Agradece, da las gracias, qué no te dé vergüenza; es propio de bien nacidos. No hacerlo, tener más cara y más morro que un piano o pensar que es el mundo quien debe darte las gracias a ti por existir eso sí que es vergonzoso.

Hazlo por ti, por los demás, por educación, por cortesía o porque te sale del ombligo, pero hazlo. Nadie tendría por qué haber reparado en ti, así que lo mínimo que puedes hacer es agradecérselo a quien lo ha hecho. Hazlo, pero sobre todo, nunca olvides. Nunca olvides a quien te ha hecho algún favor, a quien te ha abrazado cuando no lo necesitabas, a quien te hablado cuando a ti solo te apetecía el silencio, a quien te ha mirado cuando tus ojos veían pero no miraban, a quien te ha escuchado cuando tú solo oías, a quien te ha mimado cuando tu piel era un saco de espinas, a quien te ha enderezado el camino para que salieses de la cuneta, a quien te ha dado ganas de matarlo por imbécil pero luego pensaste que era buena gente; a todos ellos, nunca los olvides.

Nunca olvides que no agradecer es lo que te convierte en cobarde y que tu valentía dura hasta que los demás se cansen de ti. Sí, tienes derecho a equivocarte; los demás también. Por eso, nunca valores más el error que el agradecimiento y deja de ser tan cateto como para recordar solo la cosa mala y olvidar las 1.001 buenas. Si has robado una vez, serás un ladrón; si has mentido una vez, un mentiroso; si has hecho daño una vez, un cabrón; si no ves más allá, el problema eres tú.

Me da igual que seas una marca o una persona, lo que me importa es que agradezcas. Que si eres un paquete de cereales y te estoy comiendo deberías darme las gracias por haberte escogido entre todos los que pisaban tu sombra y que, si te pones finolis, son tu competencia. Agradéceme que te haya metido en mi carrito y que haya pagado por ti. Sé agradecido y págame con la misma moneda. Mímame de vez en cuando y guíñame uno de tus copos cuando me veas mejor que nunca, pues solo así entenderé que lo tuyo no es conveniencia, sino agradecimiento.

José Sixto García